SONIA YESENIA MEDINA MORA
Al hablar de inclusión se habla de tolerancia, respeto y solidaridad, pero sobre todo, de aceptación de las personas, independientemente de sus condiciones físicas o intelectuales. Sin hacer diferencias, sin sobreproteger ni rechazar al otro por sus características, necesidades, intereses y potencialidades, y mucho menos, por sus limitaciones; para sobrevivir, un grupo social se debe adaptar y modificar el ambiente en el que se vive, pero debemos tomar en cuenta que no se trata de sobrevivir únicamente, sino mas bien de vivir dignamente, es decir gozar de una vida de calidad.
Todo niño tiene el derecho de acceder a una educación de calidad junto con los otros niños de su propio barrio, de su misma edad y a pertenecer a una comunidad y compartir con sus miembros las distintas experiencias de la vida cotidiana, sin embargo muchas ocasiones consideramos o hacemos demasiado hincapié en las dificultades con las que cuenta algún alumno o alumna, ignorando totalmente sus fortalezas, siendo que éstas son las mejores armas que podemos tomar a nuestro favor para que nos ayuden a combatir las debilidades.
Al hablar de Inclusión escolar, se refiere a hacer válidas las diferencias dentro de un contexto educativo, considerando que la educación debe tener dentro de su diversidad de componentes a personas competentes para el cumplimiento de dicho objetivo, como son los docentes y profesionales de apoyo; los que a su vez son los encargados de favorecer mediante su acción normalizadora un ambiente de aceptación por parte de los demás niños (as), hacia los niños (as) incluidos.
El principio fundamental que rige las escuelas integradoras es que todos los niños deben aprender juntos, siempre que sea posible, haciendo caso omiso de sus dificultades y diferencias. Las escuelas integradoras deben reconocer las diferentes necesidades de sus alumnos y responder a ellas en la mejor medida, adaptarse a los diferentes estilos y ritmos de aprendizaje de cada uno de los niños y niñas y garantizar una enseñanza de calidad.
En una Escuela Inclusiva, la diferencia es respetada y valorada y la discriminación y el prejuicio son activamente combatidos. Se promueve de manera activa la integración de las diferencias garantizando así la no exclusión.
La inclusión escolar es algo más que poner al educando con capacidades diferentes en una clase común o regular, es el compromiso, de día con día, para minimizar las barreras que impiden la participación y el aprendizaje.
La mayor dificultad en el proceso de inclusión no es el grado de capacidad diferente del niño o niña a integrar, sino que los verdaderos obstáculos están en el entorno social de ellos mismos, en su misma aula, escuela, familia y sociedad.
La escuela con respecto a la integración debe ser un instrumento para la igualdad de oportunidades, un espacio de integración social; donde se conoce, comparte y convive con personas provenientes de otros grupos sociales; donde se aprende a respetar y valorar lo diferente.
La escuela debe ser el espacio privilegiado en que todos aprendamos a convivir con los otros y donde cada uno tenga la oportunidad de desarrollar al máximo sus capacidades de aprendizaje.